segundo camino Ullán
descarriados
fuera del carril de alquitrán del que no depende nada
salvo la vida, al costado
perdido el hilo del carrete en algún lugar sobre la carretera
¿y el carrusel dónde queda? queda en la feria, queda en el parque
de diversiones donde el niño –Alejandro- enredaba sus dedos
telaraña de nieve pegajosa una copa de algodón de azúcar la felicidad
pasan los autos que aquí se llaman carros
allá son carros los tirados por caballos que recogen basura de noche
en el cielo la Osa es el carro, la Mayor –en Uruguay, allá
recogen restos en el día, desechos que los que ahora son poemas cantan
tiempo del desecho que canta
tercer camino Ullán
la visión intimista donde todo es chico
en el sentido de pequeño, a la mano
los niños, seres a la mano, las mascotas, la perra
el pelo de la cabeza de los niños para pasar la mano
el reluciente, liso, sedoso casi, lomo de la perra negra
algo relativamente nuevo
siempre estuvo el detalle que palpita entre los valores grandes
esos imperios que en el pozo de la rabia te hacen levantar
para ver el cuerpo completo del caballo de costado
no desde abajo, desde sus cascos
caballo: forma incompleta de una máquina de guerra
siempre estuvo el detalle, brisa por la ventana abierta, aire fresco
entre las cortinas de dril, vida sola del pañuelo en el saludo
difícil detectar el destello en los escombros
cuarto camino Ullán
el perro tiende a personalizarse
adquiere la propiedad de más de una sombra
jardín, ave del paraíso –la editorial- canteros
rincón donde echado espera que el que canta acabe el canto
si es que, insiste a deshora el cucú de la conciencia ya resorte
desquicio lo que queda de afecto en la querencia
para ciertas clases lectoras de periódicos de izquierda,
hay un resto de canto en el pedazo, en las astillas
lo ves ladeando la carretera en esa forma sinuosa del zig-zag
yendo al mareo, embarcado cada vez más lejos de casa
hocico a ras de suelo husmeando piedra, pasto, cascote
lata, hierve que humea el alquitrán bajo el plomazo del sol
está perdido, la persona a la que tendía, arco de galgo
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31.5.09
Eduardo Milán: EL CAMINO ULLÁN, POEMAS (2)
posted by Marcos Canteli at 17:07 0 comments
Labels: Eduardo Milán, El camino Ullán, José-Miguel Ullán
28.5.09
Eduardo Milán: EL CAMINO ULLÁN, POEMAS (1)
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Eduardo Milán
El camino Ullán, poemas
A Manuel Ferro
A Gabriela
A Leonora
Andrés y
Alejandro
A Leonora
Andrés y
Alejandro
el camino Ullán
la carretera de Toluca-Valle de Bravo bordeada de sauces
sauce del bueno, del llorón, a la salida de la ciudad
ahí donde parece faltar el verbo
no falta el verbo, está en el aire
no es el aire, es la lluvia que modula la acción
intenso cuando llueve sobre el campo
huele a conocido, brota de abajo
lo que se coce desde antiguo, parco, encima para caer
huele a recóndito, hondo, escondido donde la lluvia
campo lluvioso
olor donde ninguna fecha pastorea, ningún lugar tan fuerte
salvo el sauce
después de tanto campo al principio
viene todo el bosque de pinos que se pueda colocar en la imaginación
la imaginación, ambos lados de la carretera
la fuerza protectora del pino es la misma que emana de la lluvia
sólo que el pino no cae, rodea aún frontal, pieza única
más presencia le otorga el verde oscuro
lado a lado inmortal de árbol sin hojas
más que árbol, unidad, individuo bordeando el sujeto
la lluvia no, los pinos modulan la acción
señales indican que la obra tiende a borrar su origen, afirmarlo
cuando lo borra
borra al fondo de la taza, lodo marrón oscuro
cuando se acabó el café
un barro, una mancha en el origen sigue a la obra por su destino
por delante lo imprevisible, la hondonada del valle
destino fijo no hay, su tarea de hacerse es todo el tiempo
bajando palomas a la plaza
bajando el cuerpo sobre el otro cuerpo al que penetra
ungüento y alrededores
el vino, los platos, la excitación
una mujer cerca de los cincuenta se entrega a su deseo, nadie
arde así, ni bosque enroscado en su centro, ni casa con libros del Fondo
en la jerga actual, la del habla, no la del suelo
todo se simplifica: no hay obra
ese punto que se fija, momentáneo, inquieto por el tiempo
no se pone en movimiento por el tiempo, a través hasta encontrarte a ti
él mañana, ella mañana, lado a lado tal vez la pasión de leer
cae al abismo del amor, no a la página, debido a ella
leer bebe del otro
esta jerga actual
habla, no suelo
fija, no se pone en movimiento, se dispersa en haces
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posted by Marcos Canteli at 20:21 0 comments
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21.11.07
Insistir en la resistencia: Eduardo Milán
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Eduardo Milán.
Resistir: insistencias sobre el presente poético.
México D. F. : FCE, 2004
Resistir: insistencias sobre el presente poético.
México D. F. : FCE, 2004
ce entre el impulso de escritura y la reflexión sobre la naturaleza de tal impulso. Es (además) un libro marcado por cierta voluntad de inmediatez y urgencia ante un presente poético amenazado en el que tensión crítica y radicalidad a menudo son sustituidas por la complacencia y la comodidad. De ahí que, aunque el área predominante de Resistir sea la poesía latinoamericana, su reflexión trascienda lo latinoamericano —al menos en cuanto al apunte de los problemas— para convertirse en un valioso diagnóstico de la situación poética en lengua española en general. Un diagnóstico, por otra parte, que viene avalado por una de las excepciones más singulares a la atonía poética actual, como prueba la reciente publicación de Querencia, gracias y otros poemas (Galaxia Gutenberg, 2003). Para Milán, la escritura hoy (entendiendo el hoy a partir del romanticismo y del nacimiento de la modernidad) supone un ejercicio de convivencia con la nada. Un transitar el lado de lo que pensadores como Adorno o Blanchot calificaron de negatividad. Es el desierto o el destierro de toda afirmación: pese a la conciencia de esa nada original que pende sobre cada poema, escribir (y —acto reflejo— uno piensa en el singbarer Rest celaniano, resto cantable en que el no y el sí se entrelazan en única sombra). La negatividad inherente al poema da cuenta asimismo de una pérdida de identidad que señala “la conciencia del no-lugar de la poesía en el mundo” y que explica que, para Milán, el acto poético se instale, en el albor de las vanguardias y para siempre, en la errancia. A lo largo de todo el libro, Milán insiste en que el verdadero desafío del poeta contemporáneo (muertos los temas, desaparecida la experiencia) se plantea en una dimensión formal, en que el poeta se ha convertido en un técnico, experto en la “manipulación de códigos poéticos” En cercanía con el razonamiento de Milán, Lacoue-Labarthe ha pensado el poema post-Auschwitz como poema de la decepción, un poema en el cual sujeto y sentido han sido anulados por la catástrofe; por eso quien habla en el poema es ya el poema mismo. En numerosas ocasiones Milán se refiere a este hablar del poema que ya no depende de la garantía de un sujeto portador de sentido, sin embargo, sitúa su origen en la anterioridad de un evento literario: la aparición de Un coup de dés de Mallarmé. Sin lugar ni titular, pero lejos de la nostalgia, es en su condición errante —que también puede ser entendida como resistencia ante cualquier apropiación canónica— donde el poema parece mostrar una nueva dimensión utópica, la cual le permite establecer una relación decisiva con el pasado y convertirse en lectura genealógica en virtud del presente. En ningún caso se trata —y esto es crucial para Milán— de retorno, sino de reinvención, de profesar una mirada crítica sobre ese pasado y recuperar sus periferias. De esta manera, lo que Milán llama poesía de lo posible desarrollaría su potencial contradiscursivo: “en la elaboración de una estética paralela, en una mirada segunda, reside la posibilidad de una alternativa válida al impasse que estamos viviendo. La poesía de lo posible se cargaría no de su propia distensión presente, sino de una tensión relegada por la estética canónica, que ha latido siempre y que, todavía, late”. Esta operación crítica sobre la tradición no sería, en rigor, más que la extensión en el tiempo de la constante oposicional, del resistir, de todo poema, pues “la poesía es un arte que tiene cierta dialéctica, como toda forma de arte, que juega en oposición al orden del mundo”.
Todo el análisis de Milán, en definitiva, es consecuente con una agenda particular que, a partir del juego entre título y subtítulo, abordaría principalmente dos aspectos: por una parte, señala las insistencias en la necesidad de una conciencia crítica del lenguaje y del trazado –como si dijéramos— de una sintomatología problemática y sus puntos de fuga; y, por otra parte, es muestra de las resistencias, es decir, propone un esbozo tanto de una tradición otra, basada en dicha conciencia, como de sus posibles continuadores en el presente latinoamericano. Estas resistencias se situarían a lo largo de una línea que empieza en Darío y se continúa con los principales representantes de la vanguardia latinoamericana y “los maestros herederos” de ésta (Huidobro, Vallejo, Neruda, Girondo; Lezama Lima, Paz, Parra, Haroldo de Campos, Rojas, etc.), para desembocar en el presente en la radicalidad de poéticas como las de Perlongher, Echevarren, Deniz, Kozer, etc. Sobra decir que entre éstas últimas figura, por derecho propio, la de Milán.
Si acaso una última insistencia para hablar de una (esta) radicalidad que radica –y no es mero barroquismo sino etimología— en una búsqueda constante de la raíz: tanto en el poema como en cada mirada escrita sobre él; por eso, la lección de un libro como Resistir no es que ratifique el poder de una escritura ni la capacidad de una mirada crítica, sino el hecho de que ambas constituyan un solo gesto indisoluble y coincidente.
reseña publicada en la revista Hermes Criollo núm. 8 (Montevideo)
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posted by Marcos Canteli at 8:09 2 comments
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