21.10.08

Denise Levertov: Nuestros cuerpos

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Nuestros cuerpos



Nuestros cuerpos, todavía jóvenes bajo
la ansiedad grabada de nuestras
caras e inocentemente

más expresivos que las caras:
pezones, ombligo y vello púbico
forman en cualquier caso una

especie de cara: pensar
las sombras redondeadas en
los pechos, nalgas, pelotas,

lo relleno de mi vientre, lo
hueco de tu
ingle, como una constelación,

cómo se apoyan de la tierra al
alba en un gesto de
juego y

sabia compasión—
nada semejante
sucede
en los ojos o en las nostálgicas
bocas.
---------Tengo

una línea o surco que me encanta
y baja por
mi cuerpo de esternón
a cintura. Habla de
impaciencia, de
distancia.

-------------Tu larga espalda,
el color de la arena y
cómo se notan los huesos, dicen

lo que cielo tras el ocaso
casi blanco
sobre el bosque frondoso al que

los grajos vuelven dice.


[en Denise Levertov. Poems 1960-1967. NY: New Directions, 1983.]
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20.10.08

Keith Waldrop: Eclipsando el espejo

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Eclipsando el espejo


Él se ve reducido a su propia imagen, ella a otras voces.



[en Keith Waldrop. Analogies of Escape. Providence: Burning Deck Press, 1997.]
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17.10.08

Una poeta a ras del suelo

por Paula Corroto




La poeta Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) tiene un rostro relajado, acogedor, que acompaña a una mirada que no rehúye otros ojos. García Valdés mira de frente, a lo material, a lo que existe y no es ningún tipo de ensoñación etérea. [sigue leyendo el artículo y el posterior análisis de Carlos Pardo en Público] 

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15.10.08

una operación

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"El poema no es ni una descripción ni una expresión. Ni tampoco es una pintura afectada de la extensión del mundo. El poema es una operación. El poema nos enseña que el mundo no se presenta en sí mismo como una colección de objetos. El mundo no es lo que se objeta al pensamiento. En la operación del poema, el mundo es esa cosa cuya presencia es más esencial que la objetividad."


[en Alain Badiou. Handbook of Inaesthetics. Stanford, CA: Stanford University Press, 2004. p. 29]

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12.10.08

sobra en el pudor

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sobra en el pudor lo que nunca fuiste

miraba resistencias
sueños mecidos mi compulsión que vive y mata

dotes de eso que somos

y ya no soy

doblo la rama del árbol blanco una linterna japonesa

la espina cicatriz dorsal de amparo

para temblar decidimos nacer


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7.10.08

Robert Duncan: La estructura de la rima XX

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La estructura de la rima XX



El Maestro de la Rima me dijo: tienes que aprender a perder corazón. He oscurecido este camino y tú mismo te has oscurecido. ¿Estás tan ciego que no puedes ver lo que no puedes ver?

Mantienes un pájaro desconocido en tus manos como para llevar vista a casa. Pero los que no tienen vista han abierto las ventanas y escuchan las canciones de afuera. La ausencia, les dice la Madre de esta Ceguera, rima entre plumas de pájaros que sólo existen en la vista. Las canciones que escucháis caen de sus vuelos como las sombras que las estrellas arrojan sobre vosotros.

Tienes que aprender a perder corazón. Deja ir el latido de tu corazón. Perder el latido. Y del cuidado de tus manos cerradas abre un sentimiento en el cuarto de un espacio vacío. Pues la piedra de la desesperación te quiere allí. El tordo espera temblando en la reclusión de la duda de su maestro y cada pájaro canta entre aleros acuosos como su hermano.

¡Oh, hermano de los reclusos! Oh, mi señor gemelo de la red de la rima ha vinculado las lenguas del fuego.

6.10.08

carnets de lo soñado (7)

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Que era frondosa la casa y que se había llenado de animales.

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2.10.08

entrevista con Rolando Sánchez Mejías

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ahí:
Cuando escribo poesía, y muchas veces también cuando escribo prosa de ficción, es mi cuerpo completo el que avanza motoramente en esa actividad. La energía del cuerpo debe concentrarse en la mano. Y no pocas veces es por arranques, sacudidas, como se logra la escritura


o por ejemplo:
Es como poner el corazón y la mente en una misma posición, cosa que no es fácil, pero que ambas cosas produzcan el poema o el cuento

o por ejemplo:
Lástima que a veces no haya “concentración”. Todos debemos concentrarnos un poco
más


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30.9.08

carece de acústica

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carece de acústica lo que te digo
deshecho de amor no hay nieve si no vale la nieve

qué nos impresiona qué deterioro de pájaros
traigo en la cabeza

la piel termómetro de dios la convulsión los haces
los hemisferios quién los trenza

cómo con qué ánimo

los lugares comunes que comemos
estas láminas mal planteadas la apacentada placenta
ya no me ajunta
sólo sus tajos

se puede poder y en ese mismo aliento encontrar sombrío

amo la diferencia si no la soporto

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25.9.08

bienvenido: *oído en tierra* de Víctor M. Díez

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[merece la pena pinchar en la imagen]

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de lo incesante el flujo (y 9)

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“Algunas de mis canciones son como acuarios: aparecen cosas detrás de otras cosas, todo se mueve. Realmente buscas capturar algo vivo. Y las canciones están vivas.” [Tom Waits, de una entrevista en Mojo, mayo 2007]

De Rauschenberg: trabajar “en el espacio entre el arte y la vida”. Una poesía de intersecciones: amalgama y biografía, combine.

Salirse de madre. Ejercer levedad.

“La poesía no resiste la escritura” [José Lezama Lima, “El reino de la imagen”]

Que el poema fuera convocatoria de lo disperso: reunión, enjambre, y ahora catálogo de incesantes.

Eso incesante, lo que incesantemente aparece y desaparece: roturas del agua, nidos del ojo, astillas musicales de un (otro) sentido.

De nuevo Westphalen: “¿a qué sirve el lenguaje si no insinúa (invoca) lo imposible?” [en Bajo las zarpas de la quimera]

*

Y así, ir más allá (sin trascender): a ese hueco de estar intensamente aquí.

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24.9.08

de lo incesante el flujo (8)

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Tensión en lo inestable. Y, como no hay más remedio, ahí la apuesta, abrazar ese tránsito. Atravesando obstáculos, cuando se mueve sin saber adónde va, por lo inesperado, el poema piensa mejor.

Que tiene alas, que flota, deriva.
No coherente, sino compacto y dúctil.
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Al fin y al cabo, la poesía siempre fue un exceso, hablar para decir nada. Como en el incasable recordatorio de Eduardo Milán: Farey un vers de dreyt nien (Guilhem d’Aquitania). O de John Cage: “No tengo nada que decir / y estoy diciéndolo / y eso es poesía / tal como la necesito”. Ese exceso alimenta estos días, se come páginas, crece de moleskine a documentos word que, a su vez, posibilitan el placer, una y otra vez diferido (más placer ahí), de expurgar y buscar agrupaciones parciales (provisionales) en forma de libro. Una nueva vigilancia.

Y sin temas, sin fijeza, entre altibajos: la fantasía, también ahí, de una escritura infinita. El poema fisiológico, naturaleza, incesante. De a diario, a mansalva, a manos llenas. Ya vendrán luego tamices. Eso incesante: toca lo que no llega a ser.

Cada vez más ir hacia un no saber de la escritura, querer ese no saber escribir, que es despojarse o tal vez vestirse en exceso, impropio. No sé si un sacrificio o mera inconsciencia; pero, según lo ven estas limitaciones, no queda otra.

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23.9.08

de lo incesante el flujo (7)

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Últimamente percibo como una lógica internauta que parece dominar el montaje, un rechazo de la fijeza, una tendencia a la dispersión, a los saltos, etc. Cada tesela abre una ventana, cada ventana enlaza con otra, y ésa con otra.
Miedo y placer del laberinto. Un laberinto de encuentros.

Encuentros otros para aprender fomas de libertad: Rojas, Milán, Viel Temperley, Kozer, Moro, Deniz, Martínez Rivas, Eielson, Gelman, Westphalen, etc.

*

Acumulación, recorte, montaje: al pensar en esas tres fases de la escritura de un poema advierto un cambio entre a la escritura de hace unos años y la de ahora: antes, las tres fases ocurrían de forma prácticamente simultánea. Una vibración de memoria o mirada (acumulación) manifestándose como materialidad susceptible de ser perfilada (recorte) o desplazada (montaje), todo en un lapso breve y físico. Eso, al margen del tiempo previo de atención, del llamado, la voluntad del poema (de duración variable: desde lo instantáneo a una búsqueda más o menos demorada en días).
Ahora, en cambio, la fase acumulativa se desliga visiblemente de las otras dos: está el cuaderno donde a lo largo de un día, de dos, voy recogiendo materiales oídos, leídos, pensados, etc. Todo sin hilo, todo voluntariamente disperso, guiado únicamente por el capricho, el gusto personal o la sorpresa. Lleno una página o página y media, y luego cambio de medio: copio todo ese material de forma seguida, sin pausas, en el ordenador, y ahí paso a recortar y montar hasta que el poema (si hay suerte) aparece. Ya no sé qué va a decir el poema, voy sabiéndolo a medida que lo manipulo y aparecen relaciones de intensidad, inesperados sentidos. Palpando palabras, masajeándolas hasta descubrir texturas, brillos, simetrías; un flujo de música. Trabajo el fragmento, la tesela individual (esa figura) que entra en diálogo con las otras. A veces ese diálogo habla de su imposibilidad (semántica / musical), a veces de una atracción ineludible. Aparecen patrones, recursividades que acepto o llevo a su contrario; mirada y memoria surgen en chispazos que hablan con lo otro y libran peso; aparece el espejo del acto mismo de escritura; aparece en ocasiones una memoria proyectiva. Circulan elipsis que me van tocando. Eso (una extrañeza reconocida, reconociéndome, en reconocimiento) que ya no sé, tira de mí.

A menudo pienso que esta forma de trabajar podría esperarse antes de un artista plástico que de un poeta. No en vano, cuando leo a Motherwell, a Beuys, a Rauschenberg, a Hesse, a Richter, a Marden, a Twombly, a Viola, a Kapoor, etc. siento sus problemas más cercanos que los de muchos poetas (y, al menos, tanto como los de los poetas que más me interesan).

Gerhard Richter, en una anotación del 28 de febrero de 1985: “Dejar que una cosa venga, en vez de crearla –sin afirmaciones, construcciones, invenciones, ideologías—para tener acceso a todo lo que es genuino, más rico y vivo: eso que está más allá de mi entendimiento” [en The Daily Practice of Painting].

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22.9.08

de lo incesante el flujo (6)

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“En verdad amigos míos,”—decía Zaratustra—“yo camino entre los hombres como entre fragmentos y miembros de hombres”.
Ahora: fragmentos y miembros de poemas, ¿se murió el poema?

--------------------------------------------------------------------------------Un flujo.

Sabemos que ya no se puede andar buscando la palabra: no es profesión lo que viene. Pero tampoco cesa.

-------------------Un flujo.

De Cacciari: “La palabra puede únicamente obtener alguna claridad en cuanto que renuncia al mismo tiempo a revelar la claridad absoluta. La palabra sólo logra hacerse clara cuando ha comprendido finalmente que jamás podrá ser adecuada perfectamente a dicha claridad. Despidiéndose de ese ‘paraíso’, la palabra al fin deviene clara; sólo ‘precipitándose’ en su inopia, en su inopia magna, en su impotencia por alcanzar la claridad, la verdadera” [en La soledad acogedora].

Interrumpir, para ganar un flujo.

*

Sobre la querencia del cuaderno: para que el poema no se olvide del todo de la mano.

Entre lenguas: ahora, problemas con las preposiciones o con los artículos o con esquemas básicos de sintaxis—para qué esconderlos, de ahí podrían partir también caminos.

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20.9.08

de lo incesante el flujo (5)

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El poema interrumpe el mundo, desvela. De ahí su dimensión crítica: la detención posibilita una contemplación. No hay poema que no sea poema crítico, Mallarmé o Brecht, da lo mismo. Hablo de resistencia, de un espacio de tensión: tensión de un (otro) flujo. Algo irrepetible sucede, sale al cruce, estorba el camino que acostumbramos a pensar despejado, hay algo muy otro ahí. Otro, y del lenguaje. Eso, que ocurre con todo poema, en el poema hermético se acentúa: cuanto mayor el estorbo, más se aguzan los sentidos.

Una vez más: temas no son poemas. Lo que hace que un poema sea crítico no es su tema (porque, propiamente, no lo hay: el tema del poema está siempre en exceso, y tematizar equivale a eliminar lo excesivo, fijar, contener, simplificar), sino su manera de cuestionar lo dado.

Abre (es crítico) los ojos, recibe, el poema.

Pero cuidado: “Cuando vemos la luna, sabemos que eso es la luna, y con eso basta. Esos que proceden a analizar la experiencia e intentan establecer una teoría del conocimiento no son estudiantes del Zen. Dejan de serlo, aunque antes lo fueran, en el momento en que se comportan como analistas. El Zen siempre defiende la experiencia como tal y se niega a comprometerse con ningún tipo de sistema filosófico” [Daisetz T. Suzuki en Zen and Japanese Culture]. Lo que Suzuki dice del Zen bien podría aplicarse a lo poético. Un interrumpir que consiste, antes que nada, en un estar. Su posibilidad teórica reside en la contemplación, no en una interpretación, ni una apropiación. Pero una contemplación inmersa, sin distancia, primera.

No hay más que esto: En la campana, / ahí duerme en su sueño / la mariposa [Buson]

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18.9.08

de lo incesante el flujo (4)

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Un frotamiento, una tensión de palabras, parpadeando aquí y allí, intermitencias de la escritura. Puntos de calor (de otro sitio, me viene aquí la simultaneidad térmica, física, escultórica, de materias como la grasa o el fieltro, recurrentes en Beuys, por ejemplo). Nada es abstracto en ese lenguaje que nada traduce.

*

Que el poema, por más hermético que se quiera, abre siempre. [cf. Vallejo, Celan]

Los poemas a los que vuelvo una y otra vez tienen esa cualidad de cerrar algo y simultáneamente abrirlo. Hay algo atesorado, imantándome, llamándome. Un hueco que no se llena, por más que a él se acuda.
Por un placer infantil de la repetición (Borges), esa música. La tensión de un deseo ante la inminencia: que no se acabe la canción, que siga sonando. Ese lenguaje ya no es lenguaje: es lengua que habla (de nuevo). Habla con cara, la lengua, y cada vez distinta. Es incesante lo que no se agota.

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17.9.08

de lo incesante el flujo (3)

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Me dices: lengua privada, y más bien pienso en el poema como territorio de intimidad. Hoy que se habla de una indiferencia entre lo público y lo privado, hay una invitación ahí: no a volver público lo privado, sino a entrar en lo privado como forma de intimidad. Uno a uno, cara a cara, frente a frente. Una invitación a que entres tú y entre el otro. O la otra. Pero no los otros; sólo se puede entrar de uno en uno, sólo así se puede conversar.
Me dices: idiolecto radical, y ojalá llegue a ser lo suficientemente radical. Y que su raíz sea de aquéllas que pedía JRJ: pero que las alas arraiguen / y las raíces vuelen.
Resumiéndolo con una obviedad: no habla la lengua, habla el habla. Y el habla de un poema habla de raíz.

[Envío para L. M.]


Palabras privadas, anclajes o fetiches de esa intimidad.
Por más que lo privado (¿lo interior?) se quiere cada vez más poroso. Ahí empieza a notarse, supongo, la vida en tránsito, la imbricación de una esquizofrenia de lugares e incertidumbres, también de tiempos. No poder abrazar sin traducir (excepto la siempre compañía). Y todo traductor sabe que una traducción es imposible.

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10.9.08

de lo incesante el flujo (2)

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¿Y quién habla en estos poemas? ¿por qué dicen lo que dicen? Empiezo a leerlos como si fueran los poemas de otro (Je suis...); lo que me guía es, principalmente, una (cada vez más afianzada) relación intuitiva con la extrañeza: aquello que extraña al desprender un sentido que se resiste es lo que queda.

Desprender un sentido, tener sentido: en plural.

De eso impropio de lo propio hay una lección inolvidable en la poesía de José-Miguel Ullán: “voz tatuada de nada más que voz”, escucha.

Aún vigente aquella definición de la poesía de Valéry: ese “discurso extraño, como si hubiera sido hecho por otro que no fuera el hablante y estuviera dirigido a otro que no fuera el que escucha. En definitiva: una lengua dentro de la lengua”.

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9.9.08

de lo incesante el flujo [poética, biografía, taller, etc.] (1)

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Como preámbulo, convendría retener estas palabras de Emilio Adolfo Westphalen: “Aceptado que el poema—todo poema auténtico—es imprevisible e irrepetible—nada es más dañino para adecuarse a la disponibilidad creadora que cualquier preocupación por adoptar preceptos o poéticas—incluso una poética ideada por el mismo autor”.

*

Y la poética, como los poemas, en marcha: teselas al vuelo.
Los poemas son imán.
---------------------------Tesela y tésera. Fragmento y contraseña.

No ya un espejo, sino un lugar (mutante, de mutación). No ya un lugar, como mucho un agua (o un aire). O una energía.


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5.9.08

vas segando el azafrán del corazón

--------------------------------------------------------[Faik Hussein]


es un pasaje el paisaje (camino a casa diariamente comemos
almendras, contra el crujir de lo crudo las comemos, nos lo
comemos), la córnea cámara (nosotros mismos, ergonomía
entre el furor y la retracción) [] veladura de añil [] filtra ictus,
arroja asombro



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31.8.08

una canción para el domingo

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más en myspace
o aquí
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de Eloísa Otero: *Tinta preta*

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Hay cosas que se vuelven casi una historia
de subordinación
(una trama de personaje y frase
subordinada
a lo pequeño y hueco).
De ahí la búsqueda de gestos
que restituyan,
para los sentidos,
una vida normal
—desde la forma misma
de lo normal sin normas—
.

Seguir los consejos de W. Benjamín:
escribir, anotar algo cada día.
Pero las cartas —dices tú—
son mucho mejores cuando ya no queda nada
que contar.

(…) Garrapateo.
Los dibujos son para que recuerdes
Las noches de la luna llena:
quien tiene dos casas pierde la cabeza.
quien tiene dos amores pierde el corazón
.
---------------------------------------------------[...]


[la colección Traviesas acaba de reeditar on-line, con prólogo de Esther Ramón, Tinta preta de Eloísa Otero, cuya primera edición apareció en la colección Provincia de León, en junio de 1999]
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29.8.08

bienvenido: *el gran teatro de Oklahoma* de Chus Fernández

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[pincha en la imagen para visitarlo]

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26.8.08

hoy, en *Público* (p. 35)

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esta aleación de flujo y pena

a los traductores invisibles desde la cerradura
a la Virgen que lamió el cerebro de mamá

en el jaiku en la sicodelia del jaiku mi tiritar
renovable de verano ---------------nada es estanco a nada





[o aquí]
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19.8.08

subrayados de *El leopardo de las nieves* de Peter Matthiessen

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Sólo sabía que en el fondo de cada respiración quedaba un vacío que necesitaba llenar. (p. 63)

*

[...] la iluminación clara y sutil que dotaba de magnificencia a la vida y de paz a la muerte fue arrollada por el terrible resplandor de la tecnología. Sin embargo, esa luz está siempre presente, como las estrellas al mediodía. El ser humano debe percibirla para poder trascender su miedo a la carencia de sentido, porque ninguna dosis de "progreso" puede ocupar su sitio. Nos hemos pasado de listos, como monos avariciosos, y ahora estamos llenos de espanto. (p. 81)

*

El cielo de las montañas es pura desnudez: viento, más viento y frío. (p. 93)

*

Estoy aquí para estar aquí, como estas rocas, como el cielo y la nieve, y como este granizo que cae desde lo alto. (p. 133)

*

El secreto de las montañas es que existen, igual que yo, pero se limitan a existir, cosa que yo no hago. Las montañas no tienen "significado", son significado; las montañas son. El sol es redondo. Yo vibro con la vida y las montañas vibran y, si soy capaz de oírlas, hay una vibración que compartimos. (p. 231-232)

*

Cuando contemplo los corderos azules, debo contemplar corderos azules, y no pensar en sexo, en peligros o en el presente, porque este presente -incluso mientras pienso en él- ha desaparecido ya. (p. 269)



[Peter Matthiessen. El leopardo de las nieves. Trad. José Luis López Muñoz. Madrid: Siruela, 1995.]

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13.8.08

Bonnie Prince Billy (Will Oldham)

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No podría convertirlo en una rutina. Con la música, todo vuelve a tener una estructura y veo una lógica en el caos. Lo que hago es eso: buscar el equilibrio dentro del conflicto [...] [en El País]

su página web
o en myspace
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11.8.08

carnets de lo soñado (6)

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Persecuciones y secuestros tocan. En un hotel tiene lugar la fuga, carreras por pasillos tan largos como laberínticos, pura agonía y resuello. La dama raptada soy, la chiquilla que pierde el cuerpo asustada corriendo hasta la extenuación. Estuve encerrada en uno de los cuartos del hotel hasta que en un descuido (creo) logré zafarme de mis raptores. Intento aprovecharme de las dimensiones y la organización postmoderna del hotel para confundirme entre el gentío pero el miedo emploma mis pies: cualquier lugar (no importan dimensiones, concurrencia ni estructura a mi mente acuciada) va desvelando su potencialidad de ratonera.

[26.10.04]
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